31 ene. 2014

PODER

Si el diablo existiera
se llamaría poder;
codicia, arrogancia,
se llamaría.

Poder.El poder existe.
Existe la codicia,
la arrogancia existe.

Si existiera el diablo.
Si Dios existiera.

13 ene. 2014

Neoliberalismo: la anti vida.


El despiadado monstruo neoliberal que pasea por las cavernas de los paraísos fiscales y tiene su cuartel general en las cloacas de Wall Street,  que socializa en cacerías  y  habita en el paraíso de los monstruos,  que se baña en piscinas de codicia, ese mamón que después de vaciar la teta se la come, quiere enseñarnos a vivir y nos manda a sus eunucos lameculos, disfrazados de tiburones para hacer apostolado de su vomitiva doctrina . No me imagino la convivencia con semejantes personajillos: ¿de qué se podrá mantener una conversación?, ¿cuales serán sus sentimientos?, ¿conocerán la empatía, la solidaridad, el amor, conocerán la vida?, o estarán sumidos en ese feroz letargo vital que les proporciona su sangre; cuya estructura molecular es la misma que la de los billetes licuados. Decía el maestro Machado que es un necio quien confunde valor y precio. El liberalismo, no vale lo que nos cuesta.


10 ene. 2014

Gracias, Almudena Grandes.


Artículos como el siguiente de Almudena Grandes, hacen que no me sienta solo.


Es un proceso largo y misterioso. Cada uno de nosotros se va forjando a sí mismo sin ser muy consciente de cómo, cuándo, por qué lo hace. La identidad se construye primero a tientas, sobre elecciones que se toman por instinto al leer un libro, al ver una película, al enfrentarse a un conflicto. La adolescencia de los humanos es complicada porque es muy difícil ser a la vez una persona completa y otra a medio hacer. Luego, las piezas encajan sin que lleguemos tampoco a ser conscientes del mecanismo que las ha integrado. Aunque, a veces, ocurre. A veces, unas pocas palabras nos llaman por nuestro nombre para afirmarnos en lo que somos.
Jesús María Silva, uno de los abogados de Cristina de Borbón, ha declarado que no descarta renunciar al recurso contra el acto del juez Castro, para darle la oportunidad de que se realice como persona. Conmigo, desde luego, lo ha conseguido. Al escucharle, me sentí plenamente realizada en lo que soy, en mi admiración por latenacidad y la abnegación de un servidor público intachable, en mi convicción de que la igualdad de los españoles ante la ley debe llegar hasta las más altas instancias del Estado, y en el desprecio que me inspira la arrogancia de quienes se consideran por encima de sus semejantes. Que la arrogancia de Silva sea delegada, atribuible a la superioridad de su defendida, agrava la falta de respeto hacia un juez que representa la autoridad del Estado español. Si no hubiera pensado, desde mi adolescencia, que lo peor de España es la gente como él, hasta le agradecería que me haya dado tan estrepitosamente la razón.

5 ene. 2014

No me gusta


No me gusta que un joven se tire un pedo en la mesa y resulte gracioso. No me gusta que a un anciano se le caiga la dentadura o haga ruido con la cuchara y haya que darle de comer aparte. No me gusta ser el que siempre cede el sillón. No me gusta la falta de dialogo. No me gusta quien quiere llevar la razón siempre. No me gustan los que dicen a los demás como deben de vivir. No me gustan los que aparentan. No me gustan las chirimoyas. No me gusta huir del silencio. No me gusta el humo irrespirable. No me gusta esconderme pero tampoco exponerme. No me gustan los que no escuchan. No me gustan los que se quejan constantemente sin hacer nada por cambiar, ni los que quieren ventaja o privilegio. No me gustan quienes se consideran superiores o puros o genuinos, representativos, salvadores. No me gustan los que alardean, se jactan, se ríen de los demás. No me gustan los que no comparten, acumulan, roban, atesoran. No me gustan los que se cuelan, empujan, adelantan por la derecha, pisan, invaden. manchan, contaminan. No me gustan los que violan, obligan. No me gustan los que engañan. No me gustan los que matan. No me gusta la sociedad en que vivo. A menudo, no me gusto ni yo mismo.