22 nov. 2015

Estas imágenes deben herir su sensibilidad

Sólo le pido a Dios
Que que el dolor no me sea indiferente
Que la reseca muerte no me encuentre
Vacío y solo sin haber hecho lo suficiente



Sólo le pido a Diós
 Que lo injusto no me sea indiferente
Que no me abofeteen la otra mejilla
Después de que una garra
me arañó esta suerte



Sólo le pido a Diós
 Que la guerra no me sea indiferente
Es un monstruo grande y pisa fuerte 
Toda la pobre inocencia de la gente





Sólo le pido a Dios 
Que el engaño no me sea indiferente
Si un traidor puede más que unos cuantos
Que esos cuantos no lo olviden fácilmente


Sólo le pido a Dios
Que el futuro no me sea indiferente
Desahuciado está el que tiene que marchar
A vivir una cultura diferente

















3 nov. 2015

La Caverna


Volvían a ser invisibles. La hoguera se había consumido y sus sombras fueron absorvidas por la oscuridad de la cueva; hacinados, y sujetos con grilletes, de espaldas a la entrada y en completa oscuridad, al ritmo del tambor contaban en un bucle infinito: tam, uno, tam, dos, tam, tres… En la entrada, guardias tuertos, siervos de Pluto, vigilaban que la hoguera sobre la tumba del filósofo se mantuviera apagada. 

El autobús frenó bruscamente. Volvió en sí y con los exámenes de sus alumnos bajo el brazo caminó hacia el instituto. El lunes, algunos faltarían a religión y le acompañarían a apuntarse al paro.




La muerte de Sócrates.  Jacques Louis David



13 sept. 2015

Nuevo diccionario de la lengua: Refugiado


refugiado, da.

(Del part. de refugiar).

1. m. y f. Persona que, a consecuencia de guerras, revoluciones o persecuciones políticas, se ve obligada a buscar refugio fuera de su país.

2.  En España, Persona sospechosa de terrorismo.

8 ago. 2015

El sol de lava


Cuando era niño vivía con mi familia en la casa del valle. Éste discurría entre dos vertientes que serpenteaban acompañando el curso del río de norte a sur entre enebros y pinares; en un remanso frente a la casa se elevaba majestuoso un álamo negro que cuando soplaba brisa movía sus hojas en una danza suave que te atrapaba quedando hipnotizado y despertando con todas las heridas del alma embalsamadas o curadas. Cada amanecer, al suroeste, una leve mancha dorada descendía como una lava suave que inundaba la ladera  hasta que llegaba al fondo; entonces en un estallido silencioso aparecía el sol tras las montañas del nordeste y el valle resplandecía de una luz blanca.

Aquella terrible mañana la luz tenue de los primeros rayos descendía por la ladera como cada día pero al tocar el valle el sol no explotó como siempre tras las montañas del nordeste si no que apareció un globo anaranjado que tiño todo del color del fuego, el cielo estaba cubierto por una pátina de sombra y el aire  era espeso y olía a muerte. Dejó de escucharse el canto de los pájaros, todo se oscureció y el valle se tornó infernal.

Mis padres montaron a los los perros en la parte de atrás de la furgoneta y huimos en sentido contrario a las llamas. Al mirar atrás pude ver al álamo rodeado como una presa entre la jauría que lo devora. Esa fue la última vez que lo vi. Aquella noche intenté dormir en una colchoneta en el campo de baloncesto de un polideportivo lleno de gente pero cada vez que cerraba los ojos, solo veía muerte, desolación, tinieblas y aquél globo naranja que se derretía en lava y caía como lluvia de fuego arrasándolo todo. 

No recuerdo el tiempo que estuve allí pero me juntaba con un niño de mi edad con el que pasaba largos ratos. Desde el primer momento que estuve con él tuve la sensación de que era presa de alguna enfermedad. Lo supe por que no podía ver lo mismo que yo. En lo que yo veía un árbol donde los pájaros construían nidos donde alimentar a su crías, él veía madera para construir muelles donde amarrar barcos. Donde yo veía animales él veía comida. Si le hablaba de mis juegos, me preguntaba cuanto me habían costado. El pobre no sabía que bañarse en el río, lanzar una piña a Porthos, o subirme al álamo no me costaba nada, al contrario era placentero y disfrutaba haciéndolo. 

Aquella mañana el sol penetró por los altos ventanales del polideportivo. Las puertas se abrieron de par en par y aparecieron al contraluz dos figuras que penetraron en la estancia dejando una explosión de luz a sus espaldas, avanzaron entre las colchonetas hasta donde dormía mi amigo y llevaron detenido a su padre. Le vi abrazado a su madre con los ojos secos. Fue entonces cuando estuve convencido de su enfermedad y sentí mucha tristeza por él. 

Hoy vivo en otro valle distinto donde hay otro río que discurre sinuoso por una garganta donde tardan en llegar los primeros rayos del sol. Athos a sustituido a Porthos y puedo hablar de todo con nuestros hijos; nos entendemos con ellos por que al mirar a nuestro alrededor vemos las mismas cosas y todo tiene para nosotros el mismo significado, no confundimos el precio y el valor de las cosas, sabemos que lo que más valor tiene, en la vida, no cuesta nada, es gratis, es un maravilloso regalo.

(A mis sobrinos Samuel, Ada, Carla y Ruth)



(Cuentos de Carmen Domínguez)

2 jun. 2015

Amanecer en Irati


-La inquisición no tardará en llegar- dijo Teresa-, y ocultó el saco en un cubo  que colgaba de la garrucha del pozo.

 Amanecía y las primeras luces daban un tono azulado a la casa del bosque. Marta alejada del cristal de la ventana los vio aparecer entre la bruma. Llegaron como llegan el granizo y la tormenta, buscaban libros, lecturas prohibidas que no encontraron. Al marcharse, la casa quedó, como queda todo al pasar la tempestad. Marta los vio perderse entre la maleza como si fueran alimañas. 

Despertaban los sonidos del amanecer, una ligera brisa meció el cubo que colgaba de la garrucha arrancando un leve chirrido y el pozo devolvió como un eco profundo el llanto de un recién nacido.



11 may. 2015

El tesoro escondido


Ya no podíamos contar con él. Algunas reuniones familiares nos había relatado su sufrimiento en aquel reformatorio, otras veces, cómo había conseguido llegar de polizón a América y…tantas y tantas historias; pero, desde que la abuela había caído enferma apenas articulaba palabra.

Un día, tras la muerte de la abuela, con una copa de vino calentando su ánimo, nos habló de un gran amor: “Él fue quien llenó mi vida”, dijo. Pronunció la frase con la mirada perdida y, así quedo. Mi padre no para de mirarle a los ojos desde entonces, aunque, sabe que nunca encontrará la respuesta que busca.



30 abr. 2015

Inocentes

No es malo el inocente si no su educación.




Nana del niño malo


¡A la mar,si no duermes,

que viene el viento!

Ya en las grutas marinas

ladran sus perros.

¡Si no duermes, al monte:

vienen el búho,

y el gavilán del bosque!

Cuando te duermas,

¡Al almendro, mi niño

y a la estrella de menta

 RAFAEL ALBERTI
Pulsar para ver documental.


5 Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. 6 Pero al que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le sería que le colgaran al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y que se ahogara en lo profundo del mar.

Mateo 18:6


19 abr. 2015

Carta a Valentin: el abuelo cuentacuentos. (A Carla y Ruth)



“Yo no sé muchas cosas, es verdad. 
Digo tan sólo lo que he visto. 
Y he visto: 
Que la cuna del hombre la mecen con cuentos, 
que los gritos de angustia del hombre los ahogan 
con cuentos, 
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos, 
que los huesos del hombre los entierran con cuentos, 
y que el miedo del hombre… 
ha inventado todos los cuentos.”

Cuando León Felipe escribía esto, dejaba muy claro que los cuentos no son inocentes, que tienen un fin, un objetivo, y éste no es, en la mayoría de las ocasiones, confesable, limpio, desinteresado. Quizás es por lo anterior por lo que la palabra cuento, tiene una acepción tan negativa y el cuentista es considerado como una persona que: “acostumbra a contar enredos, chismes o embustes.”

El cuento es fundamental en el proceso de socialización de los miembros de una sociedad. Las bases  que soportan todas las culturas y todas las religiones están construidas con cuentos. Es por esto que son un arma demasiado poderosa para ponerla en manos de desaprensivos cuyo fin es formar personas domesticables, sumisas, y dentro de la norma, su norma, la que ellos consideran que se debe seguir para ser normal. 

Por eso defiendo y me identifico con la inocente anomia de José Agustín Goytisolo cuando nos 
contaba:

Érase una vez
un lobito bueno
al que maltrataban 
todos los corderos.

Y había también
un príncipe malo,
una bruja hermosa
y un pirata honrado.

Todas estas cosas
había una vez.
Cuando yo soñaba
un mundo al revés.



A Carla y Ruth; y a sus padres para que nunca dejen de contarles cuentos. Los buenos cuentos.



24 mar. 2015

Colores


Todo estaba dibujado en la pequeña libreta gris que llevaba en el bolsillo de su pantalón, lo había imaginado tantas veces… aún así, se preguntaba como sería en realidad y hacía cábalas sobre si acertaría con los colores apretándola contra su pierna.

El frío le tornó a la realidad y se abrazó a su madre para sentir su calor. La madre le abrazó con ternura y al poco se quedó dormido.

Despertó en la playa, empapado y temblando; junto a él, yacía su madre muerta. Vio como un hombre blanco, de uniforme verde, la tapaba con una capa dorada. Instintivamente buscó en su bolsillo y, sólo encontró un amasijo de hojas empapadas sin ningún dibujo ni color definido.



20 mar. 2015

Una ventana al mar.


La niña ignoró la orden, abrió la puerta de su cuarto, se asomó con sigilo y, descalza para no hacer ruido salió al pasillo; tenía que pasar por delante de la puerta; ésta se encontraba entreabierta y la luz  que arrojaba, trazaba en el suelo la línea que no debía atravesar. Cruzó la línea de luz, recorrió el pasillo lentamente y llegó al salón. Cogió una silla, se encaramó en ella y deslizó su mirada por el estante: allí estaba.

Aquella tarde vivió un auténtico drama cuando llegó de la escuela: su madre le pidió ver los cuadernos y ella remoloneó de tal forma que despertó sin querer su curiosidad; de nada le había servido esconderlo en el fondo de la cartera bajo el ejemplar de El Corán. Ahora, en la soledad de la noche, le invadía la excitación, miró a ambos lados para asegurarse de no ser vista, extendió el brazo y lo tomó. Con mano temblorosa lo abrió: Una ráfaga de viento húmedo y salado sopló su rostro como si hubiera abierto una ventana al mar y de sus páginas salía una voz que decía : “Pueden ustedes llamarme Ismael. Hace algunos años –no importa cuántos, exactamente–, con poco o ningún dinero en mi billetera y nada de particular que me interesara en tierra, pensé darme al mar y ver la parte líquida del mundo…”


16 mar. 2015

Nuevo diccionario de la lengua española: Populista


populista.

1. adj. Relativo o perteneciente al pueblo. 

2. En España, persona chabacana con argumentos inconsistentes o  mentirosos. Rival político.


Nuevo diccionario de la lengua española: Investigado


Investigado.

1. Persona sospechosa de actuar ilegalmente.

2. En España, persona que pasaba por allí.



11 mar. 2015

Hablemos

La anciana prestó atención a las indicaciones:

—  Para solicitar nuestro servicio de atención domiciliaria marque o diga uno, para algo relacionado con sus facturas marque o diga dos, si necesita asistencia marque o diga tres.

—  Necesito ayuda.

—  No le hemos entendido. Para solicitar nuestro servicio de atención domiciliaria marque o diga uno, para algo relacionado con sus facturas marque o diga dos, si necesita asistencia marque o diga tres.

— Por fa...vor, ayu...

—  No le hemos entendido. Para solicitar...Pi i i i i i i ...


27 feb. 2015

La Flema del Sistema


Esta mañana he estado en el INSS y he salido llorando. Lo he hecho con rabia pero inundado, además, de una enorme tristeza. Me he sentido vejado y, no por la admirable dedicación del funcionario que buscaba y buscaba una solución para mi sin poder dármela; humillado, arrojado, escupido como una flema del sistema.

Tengo sesenta y un años y cuarenta años de cotización a la seguridad social y el sistema al que he estado contribuyendo a mantener durante cuarenta años de mi vida, en un momento de dificultad para sobrevivir, expulsado del mercado de trabajo, no tiene una salida para mi. 

Una sociedad que expulsa a sus jóvenes y permite que sus mayores se pudran en la indigencia no merece ser considerada como tal. Yo, al menos, no quiero vivir en una sociedad así.

Nací en plena postguerra en una familia de trabajadores del campo que no fueron nunca a la escuela pero me obsequiaron con unos valores que en este momento están fuera de lugar. Me enseñaron el valor del trabajo, de la honradez y la superación personal. Pasé mi infancia en un internado, de los de la dictadura, trabajé desde los diecisiete años, formé una familia y sin parar de trabajar ni un sólo día, me formé: Me matriculé en la universidad me licencié en cinco años y nunca en los últimos cuarenta años he dejado de formarme ni de contribuir al sistema, que ahora, no quiere saber nada de mi.

Soy autónomo. Desde hace doce años pertenezco a esa subclase de expulsados del régimen general y abocados a la estafa del emprendimiento. Víctimas de la “alfombra roja” de todos los gobiernos, apátridas sin derechos, muertos vivientes. Lugar al que se ven arrojados cada día mas trabajadores que, como yo, trabajan para empresas sin pertenecer a sus plantillas; sin derecho a enfermar, sin derechos laborales ni sociales, condenados a permanecer en un régimen que los retiene pagando hasta la vejez sin poderse retirar, sin salidas, apestados.

Mis lágrimas son de rabia por que no me resigno. Yo se lo he dado todo al sistema, son cuarenta años de sacrificio; el sistema tiene una deuda conmigo, no puede escupirme y no darme una salida. Esas lágrimas son también de tristeza de ver la falta de escrúpulos de los que hacen las leyes. De ver como prometen al final de la legislatura los mismos tres millones de puestos de trabajo que prometieron al principio de la misma, de ver como venden el humo del futuro: Para los trabajadores, no hay presente; lo bueno siempre está por venir. 



Andrés Morales López
Autónomo.