2 jun. 2015

Amanecer en Irati


-La inquisición no tardará en llegar- dijo Teresa-, y ocultó el saco en un cubo  que colgaba de la garrucha del pozo.

 Amanecía y las primeras luces daban un tono azulado a la casa del bosque. Marta alejada del cristal de la ventana los vio aparecer entre la bruma. Llegaron como llegan el granizo y la tormenta, buscaban libros, lecturas prohibidas que no encontraron. Al marcharse, la casa quedó, como queda todo al pasar la tempestad. Marta los vio perderse entre la maleza como si fueran alimañas. 

Despertaban los sonidos del amanecer, una ligera brisa meció el cubo que colgaba de la garrucha arrancando un leve chirrido y el pozo devolvió como un eco profundo el llanto de un recién nacido.



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