31 may. 2014

UTOPÍA


En el cartel del PP en las pasadas elecciones europeas aparecía su candidato ante la frase siguiente:” Lo que está en juego es el futuro”. Ésta, no por expresar una obviedad hay que tomarla como verdad inmutable si tenemos en cuenta que quien la propone es uno de los que han tejido el asqueroso presente que era futuro la última vez que nos vendieron la misma idea. 

La técnica de vender futuro es tan vieja como la humanidad; la utilizó entre otros la iglesia para vender otra vida, en otro lugar más allá. Una vida que nadie conoce, en un más allá que nadie ha visto. Pero esa frase no habría sido eficaz si no hubiera ido acompañada de otra como: “ Bien aventurados los pobres por que de ellos es el reino de los cielos”. Juntas, son el programa perfecto para cualquier organización o partido que quiera quedarse con los bienes terrenales y prepare  a una corte de esclavos a esperar un futuro que, brote verde tras brote verde nunca llegará y, tienen la desfachatez de proclamar que programas de izquierdas, como el de Podemos, son utópicos.

Entiendo la utopía como un modelo con el que comparar la realidad. Una luz a la que seguir, una fuerza de transformación de una realidad que no nos satisface. “Seamos realistas, pidamos lo imposible” se pedía en el mayo del 68. Esta utopía de cambio y mejora sin la que aún estaríamos en la edad de piedra a sido seguida por movimientos sociales a lo largo de la historia y apropiada y vendida por partidos de izquierda cuyos líderes decidieron que su vida era presente, que los bienes terrenales estaban ahí y que el mundo no se puede cambiar en dos días y que además da mucha pereza. Si no puedes vencer a tu enemigo únete a él y el que venga detrás que espabile. Así nos han vendido durante años que, esto es lo que hay y que lo demás es una locura. O sea, que esperemos al reino de los cielos. Por eso el 15 M, el movimiento social más grande que ha habido en España le parecen iguales los mensajes de la derecha y la izquierda y proclaman que no les representan.

No hay nada de malo en no conformarse, al contrario, eso es lo que hace que la humanidad avance. Y eso sólo está en manos de las personas, de los movimientos sociales. Parece que Podemos ha entendido que se puede luchar por una utopía que mejore el terrible presente, espero que no escuchen los cantos de sirena que hicieron zozobrar a anteriores movimientos cuyos líderes están como dijo Serrat en el negociado de sueños dentro de un orden.


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